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Descripción

El espolón occipital, también llamado perilla occipital, moño occipital, moño o gancho de inión, es una protuberancia occipital externa (POE) exagerada. En la literatura antropológica se discute con frecuencia como un rasgo neandertal, pero en la literatura médica apenas se reporta y se considera como una variante normal. Es un hallazgo frecuente entre los varones y, por lo tanto, un espolón occipital prominente se utiliza a menudo en la determinación del sexo en las investigaciones forenses.1 La EOP puede ser de tres tipos diferentes: tipo I, lisa; tipo II, en forma de cresta; tipo III, en forma de espina.

Aunque sea una variante normal, estas hiperostosis pueden volverse sintomáticas y causar mucha preocupación a los pacientes. La mayoría de los pacientes se quejan de una hinchazón ósea sensible en la nuca que causa dolor, especialmente al acostarse. El dolor puede estar presente en reposo y durante los movimientos del cuello. A menudo se presenta al final de la adolescencia debido a los brotes de crecimiento, y a medida que la protuberancia aumenta de tamaño provoca un estiramiento subperióstico que da lugar a la sensibilidad.2 3 Algunos pacientes, especialmente los que tienen el pelo corto, pueden quejarse de que tiene un aspecto poco estético. La resección quirúrgica de la hiperostosis y el alisado del hueso pueden producir un recontorno adecuado para aliviar los síntomas. Estos procedimientos quirúrgicos se consideran relativamente seguros, ya que no hay riesgo de penetración intracraneal, las cicatrices son mínimas y quedan ocultas por el pelo, por lo que se consideran la mejor forma de tratar estos casos.

Una paciente joven adulta acudió al departamento de ortodoncia con una queja de dientes mal alineados. En la exploración, tenía una mordida de borde a borde y una relación bilateral de clase III de molares y caninos. También se observó una mordida abierta anterior leve y un hábito de empuje lingual asociado. El ángulo del plano mandibular era evidente desde el punto de vista clínico y se confirmó posteriormente en el cefalograma lateral. Por lo demás, estaba sana y el examen general no revelaba signos/síntomas graves de enfermedad/patología.

Se estudió cuidadosamente el cefalograma lateral tomado con fines de diagnóstico ortodóntico. Se confirmó un patrón esquelético de clase III con un ángulo del plano mandibular elevado y se observó una hiperostosis focal de tipo espinoso en la protuberancia occipital que se extendía en dirección craneocaudal (figura 1). Las medidas de la radiografía mostraron que el espolón tenía una anchura de 25,9 mm en su base y se situaba 13,4 mm por encima del contorno normal del hueso occipital (figura 2). Este hallazgo radiográfico coincidente se confirmó como espolón occipital (EOP tipo III). El espolón occipital de tipo III es un hallazgo inusual entre las mujeres y sólo se registra en el 4,2% de ellas. Cuando se le preguntó por los síntomas asociados, la paciente dijo que experimentaba sensibilidad en la zona, especialmente al acostarse sobre superficies duras. En la exploración, se observó una inflamación ósea palpable sin secreción ni infección. Durante la palpación, dijo que la protuberancia era ligeramente sensible. Se le explicó a la paciente la condición y se le aconsejó el uso de almohadas blandas para aliviar el dolor. Actualmente está en tratamiento de ortodoncia por la maloclusión de clase III. Ha sido remitida a un cirujano ortopédico en caso de que los síntomas se agraven en el futuro.

Espolón occipital como se ve en el cefalograma lateral de la paciente.

Dimensiones del espolón occipital según la radiografía (ancho en la base 25.9 mm y a una altura de 13,4 mm por encima del contorno normal del hueso occipital.

Puntos de aprendizaje

  • Las radiografías de diagnóstico de ortodoncia deben estudiarse cuidadosamente para evaluar otras posibles anomalías de la región de la cabeza y el cuello aparte de los dientes y los maxilares. La mayoría de las veces, estos «descubrimientos casuales» que suelen pasarse por alto pueden ayudar a diagnosticar precozmente enfermedades graves que, con un tratamiento adecuado, pueden mejorar enormemente la calidad de vida.

  • Los ortodoncistas pueden ser de gran ayuda para diagnosticar y remitir a los pacientes cuyas radiografías revelan tales anomalías/variaciones y, por lo tanto, es de suma importancia que dediquen tiempo a estudiar las radiografías en detalle.

  • Los espolones occipitales, si son sintomáticos, pueden tratarse de forma conservadora con el uso de almohadas blandas y analgésicos antes de embarcarse en procedimientos quirúrgicos. Si los síntomas persisten, puede realizarse un recontorneado quirúrgico de la protuberancia con un riesgo mínimo de penetración intracraneal.

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