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Laboratorio de Emoción, Cerebro y Comportamiento

En este blog hemos explorado la función neuronal durante las diferentes etapas del ciclo sexual: la excitación y el orgasmo. Ahora hemos llegado a la parte más misteriosa y menos estudiada del ciclo: la resolución postcoital.

Cuando pensamos en el sexo, pensamos en el acercamiento, en el acto, en los fuegos artificiales del clímax… y luego solemos parar ahí. Tiene sentido, el acto sexual en sí mismo ha terminado, ¿verdad? Sin embargo, muchos cambios siguen ocurriendo dentro de nosotros después de que hemos rodado y dormido.

Como vimos la última vez, cuando el orgasmo nuestro cerebro se inunda de dopamina en nuestras vías de recompensa del sistema límbico. Esta sensación es tan intensamente placentera que se parece a un subidón de heroína en el cerebro, produciendo una intensa sensación de bienestar (Holstege et al., 2003). Pero la historia no termina ahí. Dado que el orgasmo activa las vías de recompensa de forma muy parecida a las drogas, también puede producir una experiencia similar de adicción y abstinencia. De hecho, las personas que son tratadas por adicciones sexuales tienden a tener otras adicciones comórbidas, lo que sugiere que tienen personalidades adictivas, una inclinación a la sobreactivación en esta parte del cerebro (Hartman et al., 2012). Esto se debe a que, tras el subidón del orgasmo, los niveles de dopamina caen por debajo de la línea de base, de forma similar a lo que ocurre durante el síndrome de abstinencia de las drogas de abuso. Los niveles bajos de dopamina se asocian con la depresión, la baja energía, la falta de ambición y la ansiedad social, entre otros (Dailly et al., 2004).

¿Por qué baja la dopamina? Bueno, para asegurarnos de que atendemos a otros aspectos de nuestra vida, nuestro cerebro viene cableado con un mecanismo neuroquímico de saciedad. La prolactina, otra hormona, se dispara justo después del orgasmo, y se considera un marcador fiable de éste (Kruger et al., 2003).La prolactina funciona como un inhibidor de la dopamina, frenando nuestros impulsos sexuales una vez consumado el orgasmo y proporcionándonos sensaciones de saciedad y gratificación sexual. Así pues, las sensaciones de felicidad impulsadas por el orgasmo son arrastradas por la prolactina. Estas secreciones son relativamente duraderas después del orgasmo (Kruger et al., 2012).

El orgasmo también reduce la densidad de los receptores de andrógenos en la parte del área preóptica medial del circuito de recompensa. Los andrógenos regulan el deseo sexual activando los niveles de dopamina en esta área, por lo que su menor actividad podría ser otra fuente de la caída de la dopamina (Putnam et al., 2001). Aunque los cambios neuroendocrinos postcoitales están mejor documentados, también hay datos sobre la activación cerebral postorgasmo. Por ejemplo, un estudio de neuroimagen realizado inmediatamente después del orgasmo en hombres mostró una activación en la amígdala, el lóbulo temporal y las áreas septales (Mallick et al., 2007). Los estudios de casos han documentado la hipersexualidad en pacientes con lesiones en estas tres áreas, lo que refuerza la evidencia inhibitoria de lo que se conoce como período refractario post-orgasmo (Mallick et al., 2007).

Esto demuestra que el ciclo sexual no termina cuando se apagan los fuegos artificiales. Los cambios neuroendocrinos en nuestros cuerpos orquestan una danza coordinada para asegurarse de que nos sintamos satisfechos, nos tranquilicemos y descansemos o sigamos con nuestras vidas durante un tiempo. La dopamina desciende desde su subidón orgásmico y la prolactina y los andrógenos intervienen para producir sensaciones de saciedad y placer, y para hacernos desear un descanso. Al menos durante un tiempo.

Dailly, E., Chenu, F., Renard, C. E., &Bourin, M. (2004). Dopamina, depresión y antidepresivos. Fundamental & clinical pharmacology, 18(6), 601-607.

Hartman, L. I., Ho, V., Arbour, S., Hambley, J. M., & Lawson, P. (2012). Adicción sexual y adicción a las sustancias: Comparación de los resultados del tratamiento de la adicción sexual entre los clientes con y sin trastornos de uso de sustancias comórbidos. Sexual Addiction & Compulsivity, 19(4), 284-309.

Holstege, G., Georgiadis, J. R., Paans, A. M., Meiners, L. C., van der Graaf, F. H., & Reinders, A. S. (2003). Brain activation during human male ejaculation. The Journal of Neuroscience, 23(27), 9185-9193.

Kruger, T. H., Haake, P., Chereath, D., Knapp, W., Janssen, O. E., Exton, M. S., … & Hartmann, U. (2003). Especificidad de la respuesta neuroendocrina al orgasmo durante la excitación sexual en los hombres. Journal of Endocrinology, 177(1), 57-64.

Mallick, H. N., Tandon, S., Jagannathan, N. R., Gulia, K. K., & Kumar, V. M. (2007). Áreas cerebrales activadas tras la eyaculación en sujetos humanos jóvenes y sanos. Indian journal of physiology and pharmacology, 51(1), 81.

Olds, J., & Milner, P. (1954).Positive reinforcement produced by electrical stimulation of the septal area and other regions of rat brain. Journal of Comparative and Physiological Psychology, 47, 419-427.

Putnam, S. K., Du, J., Sato, S., & Hull, E. M. (2001). La restauración con testosterona del comportamiento copulatorio se correlaciona con la liberación de dopamina preóptica medial en ratas macho castradas. Hormonas y comportamiento, 39(3), 216-224.

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