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La sorprendente vida e inventos de Marie Curie

Maria Sklodowska nació en noviembre de 1867 en Polonia. Era la menor de cinco hijos de unos pobres maestros de escuela.

Maria se convertiría en Marie Curie más adelante, pero no antes de convertirse en institutriz para llegar a fin de mes. Desarrolló una intensa pasión por el conocimiento y el aprendizaje.

Quería ser profesora, pero no tenía el dinero necesario para recibir una educación formal. En 1891 su hermana le brindó la oportunidad de trasladarse a París e ir a la Universidad… una oportunidad que aprovechó.

Después de trasladarse, Marie empezó a estudiar Física y Matemáticas en la Universidad de la Sorbona y siguió intentando saciar su deseo de aprender más y más.

En 1894, Marie conoció a Pierre Curie, un científico que trabajaba en la ciudad principal. Después de un año de noviazgo, se casaron, y el resto es historia.

Marie y su marido fueron pioneros en muchos campos de la medicina y la física, convirtiéndose en la primera mujer en ganar un Premio Nobel y en la primera persona en ganar dos. Para entender lo que Marie logró en su vida y el impacto que tuvo en el mundo científico, echemos un vistazo a los logros de Marie.

Radio y polonio

Como tanto Marie como Pierre tenían un gran interés por la física y la química, a menudo trabajaban juntos realizando investigaciones. En concreto, trabajaban juntos en un proyecto de observación de los rayos invisibles que emitía el uranio. Se trataba de un descubrimiento bastante reciente en aquella época y nadie sabía aún con certeza lo que eran.

Se sabía que estos rayos, descubiertos inicialmente por Henri Becquerel, atravesaban la materia sólida de forma ininterrumpida y que conducían la electricidad en el aire.

Mientras trabajaban juntos en esta investigación, Marie tomó nota especialmente de las muestras en el laboratorio de un material llamado pechblenda. Se trataba de un mineral que contenía mineral de uranio y que desprendía mucha más radiación que el uranio puro.

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Esto era desconcertante porque no tenía ningún sentido, el uranio no debería haber provocado que el mineral soltara tanta radiación como lo hacía.

Fuente: Wellcome Images/Wikimedia

A partir de la evidencia de las altas cantidades de radiación en la pechblenda, Marie se convenció de que había un nuevo elemento que debía estar en juego en el mineral para que su nivel de radiación fuera mayor.

La comunidad científica en su conjunto se mostró escéptica, pero Marie y Pierre persistieron en su hipótesis. El dúo molió muestras del mineral y comenzó a intentar separar los diferentes elementos presentes en su interior. Utilizaron técnicas de química analítica para extraer un polvo negro que resultó ser 330 veces más radiactivo que el uranio puro. A este elemento lo denominaron Polonio, un nuevo elemento.

Marie y Pierre no se detuvieron ahí, sino que descubrieron que el polonio que quedaba en el líquido tras la extracción del polonio seguía siendo increíblemente radiactivo. Eso significaba que la pechblenda debía tener otro elemento aún más radiactivo que el polonio.

Para 1898, los Curie habían reunido suficientes pruebas para apoyar la existencia de otro nuevo elemento, llamado radio. Sin embargo, no habían logrado obtener una muestra del mismo.

La pechblenda era, y sigue siendo, un mineral muy valioso porque contiene una gran cantidad de uranio, y los Curie no podían permitirse obtener muestras más grandes.

Después de hablar con una fábrica de Austria que extraía uranio de la pechblenda, se dieron cuenta de que la fábrica trataba los materiales sobrantes como residuos. Estos residuos eran aún más radiactivos que la pechblenda con la que trabajaban originalmente los Curie y eran mucho más baratos.

Marie se hizo con una gran cantidad de residuos y comenzó a extraer pequeñas cantidades del elemento radio. Marie trabajaba con 20 kilogramos de los residuos minerales a la vez. Moliendo, precipitando, disolviendo, cristalizando y procesando todo el radio que podía.

Fuente: Dominio Público/Wikimedia

Este trabajo era mucho más peligroso de lo que Marie entendía y la pareja comenzó a sentirse enferma todo el tiempo. En la era moderna, con más investigación, podemos entender su mala salud como una enfermedad por radiación. Ignorando el riesgo, el dúo persistió en su investigación.

Para 1902, Marie fue capaz de aislar el radio y determinar que tenía un peso atómico de 225,93. Fue un arduo camino, pero finalmente habían confirmado la existencia de este elemento.

Instituto Curie

Tras años de trabajo con el radio y el polonio, poco a poco se dio cuenta de que los rayos procedentes de los elementos radiactivos podían utilizarse para tratar tumores. En particular, la pareja de científicos decidió no patentar el uso médico de los elementos que habían descubierto para poder ayudar al mayor número posible de personas.

Cuando Marie se hizo mayor, quiso seguir explorando el uso de la radiactividad en la medicina, por lo que creó el Instituto del Radio.

En aquella época, el radio estaba valorado en 120.000 dólares el gramo, lo que equivale a unos 2 millones de dólares en la actualidad. Marie sólo podía permitirse un gramo del elemento para utilizarlo en su investigación sobre el cáncer, pero lo aprovechó al máximo.

Durante las entrevistas con la prensa, Marie dejó claro que su instituto necesitaba más radio para llevar a cabo una investigación adecuada y una periodista estadounidense llamada Marie «Missy» Mattingly inició lo que es esencialmente la versión de los años 20 de un GoFundMe.

Consiguió unos 100.000 dólares en pequeñas donaciones de todo el país para comprar más radio y convenció a una empresa química para que le suministrara un gramo a este precio reducido.

Desde que consiguió el radio para el Instituto, éste ha hecho descubrimientos científicos pioneros. A lo largo de su historia, 3 miembros han ganado premios Nobel, entre ellos la hija de Marie y Pierre, Irene.

Ahora llamado Instituto Curie, sigue haciendo descubrimientos pioneros en la ciencia radiactiva hoy en día.

La muerte de Marie Curie

En 1920, la salud de Marie empezó a fallar, pero pasarían otros 14 años hasta que falleciera de anemia aplástica. En su momento se presumió que había muerto por contaminación de radio, pero tras exhumar su cuerpo en la década de 1990, los científicos no pudieron encontrar niveles peligrosos de radio en sus restos. Los expertos creen ahora que fue el uso de la radiografía por parte de Marie en la Primera Guerra Mundial lo que provocó el deterioro de su salud.

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