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Grasas saturadas: un enemigo del control de la diabetes tipo 2

Cuando la mayoría de la gente piensa en una dieta que conduce a un mal control de la diabetes, puede pensar en una dieta alta en carbohidratos y azúcar. Si bien esos tipos de alimentos tienen un impacto en los niveles de azúcar en la sangre, consumir demasiadas grasas saturadas también puede ser un enemigo contra el control de la diabetes. Esto se debe a que un rasgo distintivo de la prediabetes, la diabetes tipo 2 y el empeoramiento de la diabetes tipo 2 es la resistencia a la insulina.

Grasas saturadas y resistencia a la insulina

En primer lugar, ¿qué es la insulina? La insulina es una hormona producida por el páncreas para controlar los niveles de azúcar en la sangre. La insulina ayuda a trasladar el azúcar de la sangre a las células para almacenarlo y obtener energía. En otras palabras, la insulina es la llave que abre la puerta de nuestras células musculares para dejar entrar el azúcar. La resistencia a la insulina es el estado del cuerpo en el que la insulina no responde adecuadamente para trasladar el azúcar a las células, lo que provoca un aumento de los niveles de azúcar en sangre. La fisiopatología de la resistencia a la insulina es algo enrevesada, pero lo que se sabe es que las grasas saturadas desempeñan un papel. Desde 1927 se sabe que un mayor consumo de grasas retrasa el proceso de entrada de los azúcares en la sangre en las células, lo que significa que los azúcares permanecen más tiempo en el torrente sanguíneo.1 Los resultados de los estudios realizados tanto en animales como en humanos también muestran que un consumo elevado de grasas saturadas se asocia a la resistencia a la insulina y al desarrollo de la diabetes de tipo 2.2 Esto se debe a que un estado incontrolado de resistencia a la insulina conduce a un mayor riesgo de contraer diabetes de tipo 2. Las personas también tienen un mayor riesgo de resistencia a la insulina si tienen sobrepeso u obesidad.

No todas las grasas son malas

Contrariamente a la connotación de la palabra, no todas las grasas son poco saludables. Dos fuentes principales de grasa en las que nos centraremos son las grasas saturadas y las insaturadas. Las grasas saturadas se encuentran habitualmente en los productos animales, como las carnes rojas y los productos lácteos. Por otro lado, las grasas insaturadas provienen principalmente de fuentes vegetales y consisten en alimentos como el aceite de oliva, los frutos secos y los aguacates. Los estudios han demostrado que en las personas con diabetes, las grasas saturadas provocan resistencia a la insulina, mientras que las insaturadas pueden mejorar la sensibilidad a la insulina.3 Por ello, se favorece el consumo de grasas vegetales en lugar de las grasas animales y los cereales procesados.3 Los alimentos de origen vegetal no sólo son más bajos en grasas saturadas, sino que suelen tener menos calorías y están repletos de nutrientes y fibra para nutrir el organismo.

Modo de mejorar la resistencia a la insulina

Los cambios en el estilo de vida, especialmente en la dieta, abordan una de las causas fundamentales de la diabetes de tipo 2: la resistencia a la insulina. Seguir una dieta basada en plantas puede ser una solución, ya que los productos animales pueden contener una gran cantidad de grasas saturadas. Una dieta basada en plantas suele incluir legumbres, cereales integrales, frutas, verduras y frutos secos, y desaconseja la mayoría de los productos animales y los alimentos refinados.4 El estudio Adventist 2, que incluyó a unas 89.000 personas a lo largo de 50 años, demostró una disminución sustancial de la incidencia de la diabetes en aquellos que seguían una dieta vegetariana. El estudio también sugirió que aquellos que comen carne una o más veces a la semana tienen tasas significativamente más altas de diabetes.5 También se ha demostrado que las dietas basadas en plantas funcionan mejor para reducir los niveles de azúcar en sangre, el peso corporal y el riesgo cardiovascular en comparación con las dietas que incluyen productos de origen animal.6

Los patrones de alimentación basados en plantas, como la dieta DASH, la dieta mediterránea saludable y la dieta vegetariana saludable, han demostrado estar asociados a una mejor salud y a un menor riesgo de enfermedad según la epidemiología nutricional, los ensayos de intervención controlados aleatorizados y la mayor parte de la literatura.7 Estas dietas también son adecuadas para la gran mayoría de las personas. Además, el ejercicio, con o sin pérdida de peso, ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina, de modo que el cuerpo puede utilizar mejor la insulina que produce de forma natural.8 Eso, a su vez, puede significar dosis más bajas de sus medicamentos para la diabetes, o incluso dejar de tomarlos por completo, lo que puede reducir sus costes en cuanto a la atención de la diabetes. Se ha demostrado que, tras ajustar las diferencias de edad y sexo de la población, la media de los gastos médicos de las personas que viven con diabetes es aproximadamente 2,3 veces superior a la de las personas que no tienen diabetes.9

Peligros de la falta de control de los niveles de azúcar en sangre

Controlar los niveles de azúcar en sangre es importante porque cuanto más tiempo permanezca una cantidad elevada de glucosa en el torrente sanguíneo, más daño puede causar a los vasos sanguíneos, los nervios y los tejidos. Por lo tanto, es muy importante que los médicos le revisen los pies, los ojos y los riñones al menos una vez al año si tiene diabetes. Las personas con un nivel de azúcar en sangre descontrolado también corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares, como infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares, y son más propensas a las infecciones.10 Las dietas basadas en plantas han demostrado mejoras en el control del azúcar en sangre, lo que posiblemente puede reducir o prevenir la incidencia de las complicaciones a largo plazo de la diabetes de tipo 2.

Lo que puede hacer

Hable con su médico o dietista sobre la posibilidad de comer más alimentos de origen vegetal. También puede ser más fácil pensar en los cambios de lo que come como una elección de estilo de vida en lugar de una dieta. Los pequeños cambios en los alimentos que consumes pueden tener un gran impacto en tu salud a largo plazo. Comer más sano tampoco significa que tenga que ser más caro. Comprar productos de temporada, o incluso visitar tu tienda local de 99 centavos de dólar que tiene comestibles pueden ser métodos útiles para ahorrar dinero y mantenerte saludable también. Tampoco tienes que ser vegano para experimentar los beneficios de una dieta basada en plantas. Cualquier paso que dé para añadir más alimentos de origen vegetal a su plato puede mejorar sus niveles de azúcar en sangre.5

Consignas clave

En resumen, esforzarse por aumentar la cantidad de alimentos de origen vegetal que come, minimizar el consumo de alimentos de origen animal, aumentar su actividad física, junto con tomar sus medicamentos para la diabetes con regularidad, puede tener un impacto positivo en sus niveles de azúcar en sangre y en su salud en general

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