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Aprende a reconocer y permitirte sentir tus emociones

Contactar con los sentimientos no es tan fácil para la mayoría de nosotros. Durante años, se nos ha enseñado a reprimir y ocultar ciertos sentimientos. Por ejemplo, cuando nos sentimos deprimidos y tristes, a menudo se nos dice que pongamos una «cara valiente» y sonriamos, aunque sepamos que nos duele por dentro.

Con el tiempo, puede resultar más difícil expresar lo que realmente sentimos.

Cómo identificar tus emociones

Para entrar en contacto con nuestras emociones, es útil empezar haciéndonos algunas preguntas como:

  • ¿Qué sentimientos están presentes de los que eres consciente?
  • ¿Hay algún sentimiento que destaque sobre los demás?
  • ¿Cómo lo describirías?
  • ¿Cuándo te diste cuenta de que este sentimiento estaba presente por primera vez?
  • ¿Cuánto tiempo lleva ahí?

Cuando respondas a estas preguntas, intenta evitar respuestas genéricas como decirte a ti mismo que te sientes «bien». Coge un bloc de notas o un diario donde puedas anotar tus respuestas a estas preguntas y registrar tus sentimientos. Puede ser mucho más fácil escribir lo que sentimos antes de poder articularlo. El mero hecho de escribir nos ayuda a empezar a procesar nuestras experiencias. Una ventaja añadida: al igual que un ordenador cuando el disco duro está demasiado lleno, escribir ayuda a nuestra mente a vaciarse y a aliviar el estrés.

A medida que empiece a reencontrarse con sus sentimientos, querrá tomar nota de cualquier factor estresante que esté desencadenando diversas emociones. Comprender cómo los factores estresantes desencadenan las respuestas emocionales hace que sea más fácil reconocer lo que provoca los sentimientos asociados al estrés.

Por ejemplo, puede experimentar rabia cuando sus amigos cancelan los planes con usted en el último momento. Luego, más tarde, te enteras de que han salido con otro grupo de amigos en su lugar. Dado que estos amigos han cancelado antes, es fácil entender por qué estás enfadado. Una solución para aliviar este factor de estrés es dejar de hacer planes con personas que no valoran pasar tiempo contigo. O quizás sea el momento de poner un límite a los amigos que dicen una cosa y hacen otra. Sea cual sea la respuesta que elijas, asegúrate de que es auténtica para ti y te lleva al resultado que deseas.

¿Qué pasa si no sé cómo me siento?

¿Cómo nos ponemos en contacto con todos nuestros sentimientos si ni siquiera sabemos cómo nos sentimos? Empezamos explorando nuestra vida cotidiana y aprendiendo sobre la inteligencia emocional. Un aspecto de la inteligencia emocional es reflexionar sobre cómo nuestras experiencias influyen en nuestras emociones y cómo respondemos a ellas. Otro componente es la conciencia de nuestro impacto en los demás. Estas son algunas de las posibles preguntas que puede hacerse:

¿Se detiene y hace una pausa antes de hablar si se siente emocionado?

  • Reconoce y asume sus errores y se disculpa?
  • Trata de buscar lo bueno en los demás?
  • Explora los sentimientos básicos y trata de llegar a lo que realmente le molesta?
  • Pida a los demás que le den su opinión sobre cómo le perciben?
  • Piense en sus sentimientos o en cómo se sienten los demás?
  • Sienta curiosidad por saber por qué usted o los demás se comportan de la forma en que lo hacen?
  • Muchas personas que piensan que no saben lo que sienten suelen sorprenderse cuando sienten curiosidad y descubren que están más en contacto con sus sentimientos de lo que pensaban en un principio. Si has respondido afirmativamente a una o varias de las preguntas anteriores, entonces tú también estás más en contacto con tus sentimientos de lo que creías.

    Una vez que podemos reconocer lo que sentimos, entonces empieza a ser más fácil expresar nuestras emociones, tanto las positivas como las negativas. Por ejemplo, al principio puedes pensar que te has enfadado porque tu hijo te ha contestado o tu novio te ha dejado plantado o tu jefe te ha despreciado en una reunión de proyecto. Sin embargo, tras una exploración más profunda, aunque el comportamiento de la otra persona podría ser lo que te llevó a un punto de ruptura, lo que realmente te estaba molestando eran las preocupaciones financieras porque te acaban de reducir las horas de trabajo.

    Como puedes ver, a veces ciertas respuestas emocionales como la ira son sólo una tapadera de otras emociones más profundas como el miedo o un daño no reconocido. Para aprender a reconocer tus emociones y a expresarlas, así como para mejorar tu inteligencia emocional, no dudes en consultar los programas autoguiados de Heartmanity o ponte en contacto con nosotros en el (406) 577-2100 para recibir más ayuda hoy mismo

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